CATORCE NUEVOS SENDEROS SEÑALIZADOS DE LA RESERVA DE LA BIOSFERA DE MONFRAGÜE

Mapa de rutas de la RBM

Catorce senderos distribuidos a lo largo y ancho de la reserva de la biosfera de Monfragüe (Cáceres, España) buscan senderistas para mostrarle los más recónditos y desconocidos parajes de su territorio. Si bien es cierto que el parque nacional es el paraje natural más visitado de Extremadura, y sus rutas son sobradamente conocidas y practicadas, no es menos cierto que la reserva de la biosfera, por su amplitud de territorio que alberga en su interior al mencionado parque, esconde aún innumerables secretos que descubrir: patrimoniales, industriales, culturales, botánicos, fáunicos… todo lo que pueda uno imaginarse que una reserva de la biosfera debe tener podemos encontrarlo, andando, en estas catorce joyas.

Árbol singular alcornoque del Venero (Romangordo)

Todo comenzó con el Plan de Competitividad Turística de la Reserva de la Biosfera, cuando se destinaron las primeras inversiones a estos senderos: desde las propuestas primigenias de sus trazados, ideados por agentes de la zona, hasta los sucesivos proyectos técnicos y actuaciones de adecuación, para finalizar con la recientemente ejecutada mejora de señalización y equipamientos. En esta última se ha sumado además los códigos y requerimientos de la FEXME (Federación Extremeña de Deportes de Montaña y Escalada) para conseguir su homologación, lo que no es poco importante, pues esta es un marchamo añadido que proporciona seguridad y calidad, garantiza la información sobre la actividad que se va a desarrollar y posibilita su uso por la mayoría de usuarios. Aquí cabe recordar que las nomenclaturas SL (sendero local), PR (pequeño recorrido) y GR (gran recorrido), así como las marcas y colores que los identifican, son propiedad de la FEDME (Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada) y en ese sentido solo aquellas instalaciones que tengan homologación, su correspondiente matrícula y el logotipo de alguna de sus federaciones autonómicas certificándolo, cumplen con estos requisitos y ofrecen las garantías mencionadas. También cabe aclarar que de los catorce senderos que describimos dos carecen de homologación, lo que por supuesto no quiere decir que no se puedan practicar ni que sean menos atractivos: Dehesas de Maulique y Arrocampo.

Observatorio de aves en Arrocampo

Precisamente esta última ruta, que recorre cuatro de los observatorios del parque ornitológico de Arrocampo, en Saucedilla, es una de las imprescindibles tanto si somos aficionados a la observación de aves como si no, porque la belleza de este hábitat lacustre, la poca frecuencia en estas latitudes de muchas de las especies observables y el buen equipamiento del sendero garantizan una experiencia difícilmente igualable. Aves y muchas también ofrece Dehesas de Maulique, en Toril, especialmente en otoño e invierno es, junto con Las Mestas (PR-CC 68), en Casatejada, probablemente la más interesante para observar grullas; ambos senderos son los mejores para recorrer el mar de encinas de las dehesas de la reserva y a pesar de su extensión, los más cómodos por el escaso desnivel que superan.

Otro bloque interesante son los senderos vinculados a la arquitectura industrial, principalmente antiguos molinos harineros hidráulicos: Ermita de Tebas (PR-CC 65), en Casas de Millán, que finaliza en el bonito entorno de la rivera del Castaño, junto al molino del Chaval; Molino de la Hoyuela (SL-CC 43), en Torrejón el Rubio, que hace lo propio en el molino que le da nombre y ofrece además una magnífica vista del skyline de la serranía de Monfragüe; y Garganta de Nogales (SL-CC 45), en Higuera de Albalat, cuya parte homologada recorre el canal de la Luminosa -que fuera molino harinero primero transformado en fábrica de luz después- en un trazado espectacular, no apto para personas con acrofobia, eso sí, por una de las zonas más recóndita y fragosa de la reserva.

Garganta de la Canaleja

Y es que el agua es una constante en esta red de senderos, determinando el carácter e incluso el nombre en casos como el de la Garganta de la Canaleja (PR-CC 70), en Romangordo, que propone un recorrido por uno de los parajes más frescos y boscosos de la reserva; toda una sorpresa a la sombra de alisos, castaños y almeces. O la Garganta del Fraile (SL-CC 44), en Serradilla, cuyo atractivo principal es la chorrera de agua que salta la imponente Portilla y en la que las duras cuarcitas dominan el paisaje. Por supuesto Las Fuentes (SL-CC 46), en Jaraicejo, cuyo hilo conductor son las numerosas construcciones destinadas tradicionalmente al suministro de agua, tanto para la población local como por el acervo trashumante de la zona. Y finalmente La Breña (SL-CC 42), en Deleitosa, donde el relieve tipo apalachense del geoparque Villuercas Ibores Jara y la reserva de la biosfera de Mofragüe se encuentran y la garganta del Venero Frío garantiza agua, incluso en los secos meses del estío, sombreada por imponentes alisos.

Aunque toda la red es botánicamente muy interesante, hay dos rutas muy especiales en este sentido: Umbría del Barbechoso (PR-CC 66), en Mirabel, que nos propone un recorrido por el espectacular alcornocal de la dehesa boyal de Mirabel -con dos ejemplares declarados árboles singulares- y por la sierra de Santa Catalina y su impresionante umbría, henchida de brezos arbóreos, castaños, madroños o durillos, en un paisaje dominado por el castillo de la Peña del Acero; y El Robledo (PR-CC 69), en Malpartida de Plasencia, donde encontramos las mejores muestras de bosques caducifolios de la reserva, principalmente robles melojos, en un entorno marcado por la presencia de tumbas antropomorfas y los restos de un castro vetón.

Alcornoque del Padre Santo (Ruta Umbría del Barbechoso)

Finalmente, dos buenas muestras de bosque y matorral mediterráneo: La Piñuela (PR-CC 64), en Casas de Miravete, con la curiosidad de pasar junto a los restos de la iglesia que le da nombre, último vestigio de una antigua aldea destruida durante la Guerra de Sucesión, a principios del siglo XVIII; y Cerro Tejonera (PR-CC 67), en Serrejón, que permite obtener una vista poco habitual tanto de las dehesas del norte de la reserva dominadas por la imponente mole de la sierra de Gredos, como del relieve de las serranías que integran el parque nacional, en un espectacular fin de ruta en el mirador del cerro que le da nombre, que es además un magnífico otero para disfrutar de la berrea del ciervo.

En definitiva, si quieres ver aves y fauna en general, conocer viejos ingenios hidráulicos, recorrer gargantas, arroyos y fuentes, ruinas históricas o descubrir árboles singulares y la exuberante vegetación del bosque mediterráneo de la reserva de la biosfera de Monfragüe, tienes catorce magníficas razones para hacerlo. Todas y cada una de ellas merecen recorrerlas.

 

  Reportaje - Senderos de la reserva de la biosfera de Monfragüe (pdf)
 
LISTADO DE RUTAS DE LA RBM
 
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