Las setas, que no son sino la fructificación de los hongos superiores, se presentan en la naturaleza con formas increíblemente bellas y caprichosas.

Era abril de 1978 cuando llegué a Extremadura.

Poco tiempo después, un tórrido día de estío típicamente extremeño, con temperaturas casi insoportables, pisé por primera vez el recién constituido parque natural de Monfragüe, junto a mi marido José Ramón Gil para encontrarnos con Jesús Garzón (Suso para mí), cuñado de una gran amiga y compañera de José Ramón, médico internista como él.

Mi primera impresión fue de desánimo. La llegada desde Plasencia nos enfrentaba con una realidad penosa. En el camino hacia la presa del Tiétar, una vez pasado el puerto de la Serrana, el bosque mediterráneo había sido sustituido por eucaliptos. Acostumbrada a la sierra de Navacerrada, donde casi me crié, con sus frondosos bosques de robledales y pinos, aquel paisaje me impresionó negativamente.

Sin embargo, el encuentro con Suso, el cariño con el que nos recibió, el fervor con el que nos fue adentrando en ese entorno tan especial, me hizo descubrir una realidad muy diferente.

Una primera parada antes de cruzar el puente hacia La Bazagona. En el embalse del Tiétar pobre de agua en esa fecha, observamos los posaderos de los buitres, esas rocas llenas de manchas blancas por sus excrementos. Sobrevolaba un alimoche (al que posteriormente buscamos cada vez que pasábamos por allí, y se nos hacía que volvía para darnos la bienvenida), que alternaba su vuelo calmo con rápidos picados llamando nuestra atención. Y con ese espectáculo en el que por primera vez veía esos hermosos ejemplares de rapaces, empecé a amar Extremadura.

Especialmente disfrutamos en la Herguijuela y Cansinas, dos de las grandes fincas ubicadas dentro del hoy parque nacional de Monfragüe en las que pasé la mayor parte de los momentos lúdicos de esos mis primeros años en tierras extremeñas. Y fue el inicio de una amistad con Suso e Isabel su mujer, amistad que a lo largo del tiempo no hace sino crecer. Con ellos ese mismo otoño, cogí mis primeros níscalos en los pinares del poblado de los Saltos de Torrejón. 

Esos años llegué a patear la casi totalidad del parque, como visitadora excepcional, prudente, respetuosa, pues coincidieron con el nombramiento de José Ramón como presidente de la junta rectora del Parque Natural de Monfragüe, cargo que ostentó desde junio de 1983 hasta diciembre de 1987.

Entre sus amplias dehesas, frondosas umbrías, monte bajo mediterráneo abrupto, cerrado por jaras, quejigos, brezales, helechos y zarzales, comencé a descubrir esas mágicas setas que en ella crecían. Un ejemplar solitario aquí, un corro de brujas allá, escrutando suelos, árboles, aguzando la vista entre humus y densidad de matorrales, escondidas unas, provocativas otras.

Las lluvias caídas a finales de verano dejaban un halo de humedad y con la temperatura propia del "veranillo del membrillo" propiciaban una explosión de setas, los “frutos del bosque" que con su halo misterioso iban apareciendo ante mi cada una diferente en colorido y forma, invitando a acercarte, a admirarlas.

Ya habíamos comenzado a fotografiar cualquier seta que se nos pusiese por delante, mi marido con su cámara y yo de ayudante, portadora de trípode, flashes, y demás utensilios, gran descubridora de ejemplares varios. Con el gusanillo micológico dentro y el material fotográfico acumulado, surgió la idea de elaborar una pequeña guía para los que se iniciaban en el mágico mundo de las setas. Y nos pusimos a ello. Esas fotos por tanto, sirvieron en gran parte para ilustrar las "Guías de Setas de Extremadura I y II" que nos publicaron en los años 1987 y 1989.

Cantharellus cibarius

Con el gusanillo micológico dentro y el material fotográfico acumulado, surgió la idea de elaborar una pequeña guía para los que se iniciaban en el mágico mundo de las setas: las "Guías de Setas de Extremadura I y II"

→ Ecología de los hongos

Los hongos superiores son seres vivos heterótrofos, que incapaces de sintetizar sus propios nutrientes, deben alimentarse de sustancia orgánica ya formada. Según su manera de obtenerla se clasifican en:

Parásitos, los cuales se nutren de organismos vivos a los que provocan enfermedad o muerte, si bien suelen atacar a ejemplares envejecidos o enfermos. Su abundancia predice el estado biológico en el que se encuentra el bosque.

Saprofitos, que al nutrirse de materia orgánica muerta, y ayudados por agua, viento, sol, temperatura, humedad, animales, inician el proceso de degradación permitiendo la entrada de bacterias, y retornando esa materia inerte al suelo por lo que además de limpiarlo contribuyen al buen desarrollo y fertilidad de bosques, praderas y dehesas.

Amanita caesarea

El mayor porcentaje de hongos que alberga la reserva, pertenece a este grupo. Podemos encontrarlos sobre tocones de árboles, restos leñosos, astas de animales, insectos, piñas, erizos de castañas, excrementos, humus de praderas y bosques. Prácticamente les sirve cualquier sustrato.

Micorrizógenos, estos establecen una perfecta simbiosis con determinados vegetales, realizando una íntima relación entre el hongo y las raíces de aquellos, con un beneficio mutuo al proporcionarles nutrientes y hormonas, protegiendo sus raíces frente a agentes patógenos, aportándoles vitalidad en tanto que ellos obtienen los hidratos de carbono y glúcidos necesarios para su desarrollo. En la actualidad se están llevando a cabo repoblaciones de distintas especies arbóreas previamente micorrizadas para asegurarse éxito en su crecimiento y desarrollo vigoroso.

Las setas que no son sino la fructificación de los hongos superiores, se presentan en la naturaleza con formas increíblemente bellas y caprichosas, tanto en morfología como en color. La típica seta con forma de paraguas que consta pie y sombrero, comparte reino con otras que asemejan estrellas, cazoletas, esferas, corales, falos, coliflores, mazas, jaulas, conchas, pezuñas. Un sinfín de variedades. De aspecto delicado unas, toscas otras, atractivas, repugnantes. Tal es el prodigio de la naturaleza. Unas visibles sobre humus de suelo, tocones de árboles, por contra otro grupo permanece bajo tierra como las criadillas y trufas. Son hongos hipogeos.

La reserva con su clima básicamente mediterráneo y una saludable biomasa de grandes extensiones de árboles, matorrales, dehesas, zonas de ribera, es lugar especialmente propicio para observar y estudiar los hongos. Parte de ella está constituida por bosques adehesados en los que ha intervenido el hombre dedicándolas al pastoreo con grandes claros, permitiendo el paso de la luz lo que facilita la fructificación y mayor variedad de especies. En zonas más altas los alcornocales se mezclan con madroños, brezo, lentiscos, jaras. En ambas podemos encontrar amanitas, boletos, rúsulas, etc. En zonas de ribera con alisos y chopos crecen varias especies micorrizas. Muchos crecen en cualquier tipo de suelos independientemente de la vegetación pero otros, son afines a determinados tipos de hábitats. Se puede pues decir que cada bosque alberga su propio cortejo micológico.

Generalmente cuando salimos al campo en busca de las apreciadas setas, lo hacemos con fines gastronómicos. Por sus características organolépticaas aportan a la cocina una excelencia que resalta color, olor y sabor en los platos. Como quiera que las setas comestibles coinciden en género, hábitat, estación, momento, con setas extremadamente peligrosas, es necesario que su recolección se haga con sumo rigor de conocimiento. Desgraciadamente no hay año que se libre de algún micetismo grave.

“La reserva con su clima básicamente mediterráneo y una saludable biomasa de grandes extensiones de árboles, matorrales, dehesas, zonas de ribera, es lugar especialmente propicio para observar y estudiar los hongos”

→ Los hongos en la reserva de la biosfera de Monfragüe

Quien se aventure a disfrutar de un paseo por estos bosques podrá descubrir la gran riqueza y diversidad de especies que encierra la reserva. Los más estudiosos/curiosos, pueden consultar los resultados obtenidos a partir del proyecto de investigación sobre el cortejo fúngico de Monfragüe, que entre los años 1986-1990 llevó a cabo un equipo integrado por profesores y becarios del Departamento de Biología Vegetal, de la Universidad de Alcalá de Henares, liderado por el profesor Moreno Horcajada. Recogieron especies tanto en vegetación autóctona dominada por el género Quercus, como en alóctonas, repobladas principalmente con Pinus, sps, y Eucalyptus camaldulensis. La mayoría de las especies fueron encontradas en Las Cansinas y umbría del castillo de Monfragüe.

Dichos resultados pueden verse en el Boletín de la Sociedad Micológica de Madrid. En un primero (vol. 12, año 1987), se catalogan y describen 37 especies, 4 de ellas nuevas para España peninsular. Se amplía posteriormente en un segundo (vol. 14, año 1989) con 51 nuevas especies, 11 de las cuales nuevas para España peninsular. Gran porcentaje de estos hongos son micorrizógenos y saprofitos y mucho menos parásitos. Es por tanto un reducto de bosques saludables y vigorosos.

Muy probablemente en años próximos se sigan descubriendo especies interesantes.                    

Se puede unir placer y respeto. La reserva debe ser un lugar para preservar y a la vez disfrutar de todos y cada uno de los recursos que nos ofrece.

Por último no olvidar que es necesario continuar realizando una labor divulgativa/educativa sobre los hongos, enseñando cómo actúan, su utilidad, los cuidados necesarios para hacer más rentables y sostenibles los recursos naturales, dando valor a la relación entre seres vivos y el medio, cuidando la biodiversidad fúngica. Al tiempo se podrá ir ampliando el catálogo de sus hongos, identificando e inventariando las distintas especies.

En las siguientes tablas se exponen solo las setas más significativas en cada tipo de hábitat de la reserva de la biosfera de Monfragüe, por su rareza, abundancia, importancia ecológica y gastronómica, si bien todas juegan un papel primordial en el desarrollo de la vegetación mediterránea. Hay que tener en cuenta que algunas especies son comunes y comparten diferentes territorios. Solo son una muestra de la diversidad de especies que podemos encontrar.