→ Caminando por los rincones de Monfragüe y su entorno adehesado y protector

Está grabado en mi memoria aquel primer viaje al entorno de Monfragüe que realicé en septiembre 1975, cuando iniciaba estudios de C.O.U. en Navalmoral de la Mata. Mi amigo Felipe Sánchez y yo tomamos el autobús hasta Jaraicejo, donde nos esperaba su tío, guarda de la finca de Malueñez. Subimos a las caballerías que tenía preparadas y, a través de inmensas dehesas, llegamos a la casa de labranza, donde pasaríamos la noche sobre jergones de paja, escuchando la berrea de los ciervos. Ya de día, descubrimos la sierra que se elevaba junto al cortado llamado Boquerón. Esos días, pasados entre jaras, encinas, alcornoques, buitres y águilas, tomé la decisión de que mis posteriores estudios universitarios se encaminarían hacia la Biología.

Dehesa (Saucedilla)

Cuarenta años después, tras caminar por muchos rincones de la hoy reserva de la biosfera de Monfragüe y su entorno adehesado y protector, he dibujado para los alumnos esta rica diversidad vegetal del monte mediterráneo monfragüense, inspirado en los estudios realizados por José Luís Pérez Chiscano y Dolores Belmonte López. Mi boceto a lápiz ha sido convertido ahora en una hermosa estampa coloreada, que nos muestra cómo es la cliserie altitudinal de vegetación de la comarca.

Las laderas serranas vistas a distancia parecen contener una vegetación más o menos uniforme, con pequeñas variaciones cromáticas. Pero si recorremos detenidamente estos llanos y sierras, sus umbrías y solanas, sus cumbres y riscos, sus arroyos y vaguadas, descubriremos diversas formaciones adaptadas a las diferentes alturas, orientaciones, afloramientos rocosos, grados de humedad y tipos de suelos.

No esperemos encontrar en el campo compartimentos estancos y variaciones bruscas. Si exceptuamos las riberas con su vegetación característica, el resto de las formaciones vegetales dibujadas se mezclan con las vecinas en múltiples ecotonos o zonas de transición en los que la vida gana en variedad y diversidad.

→ Dehesas

Es una formación propiciada por nuestra especie, aclarando el bosque original y originando pastizales bajo las arboledas. Las especies arbóreas dominantes son las encinas (Quercus ilex subsp. ballota) y alcornoques (Quercus suber). Dispersos en la dehesa aparecen piruétanos o galaperos (Pyrus bourgaeana), majuelos o espinos albares (Crataegus monogyna), retamas (Retama spaherocarpa), escobones blancos y amarillos (Cytisus multiflorus y C. scoparius). Los pastizales están compuestos por muchas especies de las familias Leguminosas, Gramíneas y Compuestas. Frecuente es en las dehesas la ceborrancha (Drimia marítima), planta de hojas grandes y lustrosas, con un gran bulbo bajo tierra al que debe su nombre popular.

→ Jarales y cantuesares

La degradación del bosque mediterráneo de encinas y alcornoques en las laderas serranas propicia la aparición de jarales poblados por la jara pringosa (Cistus ladanifer), que puede ser considerada la especie más representativa de la comarca. Suele ir acompañada por la ahulaga o arbolaga (Genista hirsuta), brezo rojo o rubio (Erica australis), cantueso (Lavandula stoechas), garbancillos (Astragalus lusitanicus), jaguarzo morisco (Cistus salviifolius), alcayuela (Halimium ocymoides) y mejorana de monte o almoraduz (Thymus mastichina).

→ Encinares de ladera

Es la vegetación más característica de las partes bajas de las laderas serranas de orientación solana. Además de la encina, encontramos algunos piruétanos, jaras pringosas, escobas blancas y torviscos (Daphne gnidium), planta usada para hacer cordeles con los que atar escobas o los manojos de espárragos.

→ Acebuchares

Son formaciones abiertas en las laderas soleadas, siendo frecuentes en los riberos de la reserva. Además de acebuches u olivos silvestres (Olea europea var. sylvestris), encontramos esparragueras blancas (Asparagus albus), espino negro (Rhamnus lycioides subsp. lycioides), espino prieto (Rhamnus oleoides), lentisco o charneca (Pistacia lentiscus) y el lirio español (Iris xyphium). En algunas zonas el lentisco o charneca domina el paisaje, dando lugar a formaciones cerradas denominadas charnecales.

→ Alcornocales (solana)
Cantueso (Lavandula stoechas).
En esta orientación soleada, los alcornocales son menos abundantes y más abiertos que en umbría. Además de alcornoques, son abundantes las jaras pringosas, mirto o arrayan (Myrtus communis), romero (Rosmarinus officinalis), alcayuela (Halymium ocymoides) y cantueso (Lavandula stoechas).
 
Jara pringosa (Cistus ladanifer)
→ Vegetación rupícola

Sobre las rocas de crestas y farallones cuarcíticos, con escaso suelo y mucha insolación, prosperan algunas especies como encinas achaparradas, enebros (Juniperus oxycedrus), cenizos (Adenocarpus argyrophyllus), clavelillos (Dianthus lusitanus) y helechos (Asplenium billotii, Cheilantes hispánica, Ceterach officinarum).

→ Alcornocales (umbría)
Lirio amarillo lusitano (Iris lusitánica)

En las frescas umbrías el alcornocal está más desarrollado que en las soleadas solanas. Además del árbol principal, el alcornoque, encontramos muchos madroños (Arbutus unedo), durillos u orilleras (Viburnum tinus), arce de Montpellier (Acer monspessulanum), brezo arbóreo (Erica arbórea), jazmín silvestre (Jazminum fruticans), jara cervuna (Cistus populifolius), orégano (Origanum vulgare), peonías o rosas de Alejandría (Paeonia broteroi), lirio amarillo lusitano (Iris lusitánica) y diversas especies de orquídeas.

Durillos u orilleras (Viburnum tinus)
→ Altifruticeta de umbría

En determinadas zonas de las laderas de umbría aparece un matorral alto (Altifruticeta), similar a pequeñas laurisilvas, que lleva madroño, durillo, brezo arbóreo, labiérnagos (Phyllirea angustifolia y P. latifolia), cornicabra (Pistacia terebinthus), y olivilla (Teucrium fruticans).

Cornicabra (Pistacia terebinthus)
→ Quejigos

Formando pequeñas agrupaciones o bosquetes, los quejigos (Quercus faginea subsp. broteroi), aparecen en las zonas más frescas de las umbrías serranas, acompañados de madroños, durillos, brezos arbóreos, arces de Montpellier y peonías entre otras especies.

→ Melojares

En las zonas graníticas del norte de la reserva, término de Malpartida de Plasencia, encontramos cotas más altas que implican mayores precipitaciones, dando lugar a la aparición del bosque caducifolio del roble melojo o rebollo (Quercus pyrenaica), que puede aparecer tanto en formaciones boscosas (melojares o rebollares), como en forma adehesada. Como compañeros puede llevar pies de quejigo (Quercus faginea) y fresnos (Fraxinus angustifolia), estos últimos en las vaguadas frescas.

→ Castañares

Estos bosques humanizados, procedentes de plantaciones, prosperan en zonas umbrías de los términos de Mirabel, Casas de Millán y Deleitosa. El castaño (Castanea sativa), es árbol autóctono en Extremadura según registros polínicos, pero prácticamente todas las poblaciones actuales de esta especie proceden de plantaciones.

→ Bosques de ribera

La vegetación arbórea de las riberas de arroyos y ríos de la comarca está formada por alisos (Alnus glutinosa), fresnos (Fraxinus angustifolia), sauces (Salix salviifolia y S. atrocinerea), con pies dispersos almez u hojaranzo (Celtis australis). Otras especies que aquí prosperan son la parra silvestre (Vitis vinífera subsp. sylvestris), hiedra (Hedera hélix), zarzal (Rubus ulmifolius), brezo lusitano (Erica lusitánica), helecho real (Osmunda regalis), macollas (Carex elata subsp. reuteriana), junco churrero (Scirpus holoschoenus) y nabo del Diablo (Oenanthe crocata).

→ Tamujares

Son formaciones arbustivas junto a cursos de agua con frecuente estiaje o sequía estival. Domina la tamuja (Flueggea tinctoria), acompañada de zarzales, clamátide (Clematis campaniflora) y nueza (Bryonia dioica). Antiguamente se usaban para hacer escobas.

→ Vegetación sobre calizas

En las zonas de rocas calizas, como por ejemplo en Romangordo y Casas de Miravete, al tener el suelo pH básico o neutro, aparecen otras especies como la arbustiva coscoja (Quercus coccifera), que no supera el porte de arbusto alto, jaguarzo blanco o jara de flor rosada (Cistus albidus), tulipán silvestre (Tulipa sylvestris) y numerosas orquídeas, especialmente del género Ophrys.

→ Pinares del Tiétar

Esta zona fue declarada corredor ecológico y de biodiversidad, así como ZEPA Río y Pinares del Tiétar. Los pinares del Tiétar son las únicas masas de pinar autóctono de Extremadura, constituyendo un ecosistema de enorme valor ecológico. En la reserva se localizan en el sector norte del término municipal de Casatejada.

→ Llanuras o zonas pseudoesteparias

En algunas áreas del sur de la reserva, la deforestación para cultivos o pastoreo ha originado zonas pseudoesteparias donde la vegetación está formada por pastizales ricos en plantas de las familias botánicas Gramíneas (espigas), Compuestas (margaritas y cardos), y Leguminosas (con fruto en legumbre). Esta vegetación alberga una importante comunidad de aves ligadas a este hábitat, como por ejemplo avutardas, sisones y gangas.

→ Árboles singulares de la reserva de la biosfera de Monfragüe

Según la Ley de Conservación de la Naturaleza y Espacios Naturales de Extremadura, se considera árbol singular “a aquellos ejemplares o agrupaciones concretas de árboles, autóctonos o no, en atención a sus características singulares o destacables que los hacen especialmente representativos, atendiendo a su edad, tamaño, historia o valor cultural, belleza, ubicación u otras características análogas”.

Desde que esta figura de protección se instauró en Extremadura, se han declarado como tales en Monfragüe y su entorno seis árboles singulares.

Alcornoque del Venero. Árbol situado en el paraje conocido como el Venero, Finca el Frontal, de la localidad de Romangordo. Llama la atención su tronco de casi 5 m de alto, lo que le proporciona gran belleza y armonía. Al estar situado en una ladera, ha tenido que desarrollar fuertes contrafuertes en la base para tener estabilidad. Su estado general es aceptable para la edad estimada, que es de 350 años.

Alcornoque de los Cercones. Está ubicado en el paraje los Cercones, en Higuera de Albalat. Un ejemplar monumental, con tronco bajo de 2 m de altura, dividiéndose en seis cimales primarios. La copa es mucho más alta de lo habitual en este tipo de alcornoques, llegando hasta 20 m de alto y 25 de diámetro. El perímetro de la base del tronco es de 6,30 m y 5,53m a 1,30 m de altura. Su estado de conservación es bastante bueno y su edad estimada es de 350 años.

Alcornoque Padre Santo. Este coloso alcornoque, situado en una vaguada de la dehesa boyal de Mirabel, tiene una altura de saca de corcho de 6 m, lo que da una idea de su porte. Parece mostrar ya síntomas de estrés (defoliación, frutos pequeños) y la muerte de ejemplares de su entorno, indican una posible afección por la enfermedad de la “seca”.

Alcornoque Grueso. También en la dehesa boyal de Mirabel, fue el último (2016) en incorporarse a la lista. Tiene 16,5 m de altura, 22,5 m de diámetro de copa y una edad estimada de 350 años.

Alcornoque el Abuelo. En Toril, era de los árboles singulares más conocidos de Extremadura y se desplomó el 4 de diciembre de 2011. En su lugar se plantaron 7 alcornoques procedentes de sus bellotas.

Almez de Lugar Nuevo. Situado en Lugar Nuevo, junto a Villareal de San Carlos (término de Serradilla), este hermoso ejemplar de almez, hojaranzo u horanzo (Celtis australis), ha permanecido mucho tiempo como uno de los secretos de la comarca. Su tronco con robustos contrafuertes en la base, presenta abultamientos y verrugas que le dan aspecto encantado. Personalmente, este ejemplar me recuerda a los baobabs africanos. Edad estimada en 200 años.

→ Orquídeas de Monfragüe y su entorno

Probablemente la familia botánica de las Orquídeas sea el grupo de plantas más evolucionado y con mayor número de adaptaciones. Se trata de plantas herbáceas con una extraordinaria belleza y rareza floral.

Las flores de las orquídeas tienen un pétalo especial (que en realidad deberíamos llamar tépalo), denominado labelo, que en muchas orquídeas mediterráneas, especialmente del género Ophrys, aparece adornado con pelos y callosidades de diversos colores, con lo que logra un increíble parecido con los peludos cuerpos de insectos (abejas, avispas, abejorros, etc). Con este disfraz, atrae a los insectos, que al posarse, se llevarán pegado en su cuerpo el polen que permitirá la fecundación de otras orquídeas al ser visitadas por ellos.

Otra curiosidad de estas plantas es que, para germinar, sus diminutas semillas sin material de reserva, necesitan conectarse al micelio de hongos, que actúan como nodrizas, alimentando a la planta en los primeros tiempos de la germinación y formación de hojas.

Casi la mitad de las especies de orquídeas de Extremadura pueden encontrarse en la reserva de la biosfera, donde se han citado unos 30 taxones diferentes.

Algunas de ellas son orquídeas que habitan en la espesura de los bosques mediterráneos, especialmente en orientaciones de umbría, entre las que podemos citar especies de los géneros Cephalanthera, Limodorum, Epipactis y Neotinea. Otras, como Spiranthes aestivalis, aparece en verano siempre muy cerca de la humedad de arroyos y riachuelos.

El resto de orquídeas prefieren los claros de matorral y las praderas, entre las que se encuentras especies de los géneros Ophrys, Serapias, Anacamptis y Orchis principalmente. Queremos destacar la presencia en la comarca de Serapias perez-chiscanoi, especie nueva para la ciencia descubierta por el botánico extremeño José Luís Pérez Chiscano, uno de los científicos que junto a los también extremeños Miguel Ladero y Enrique Rico, más han trabajado para conocer y divulgar nuestra flora y vegetación.